Europa Central. ¿Por qué volar si se puede rodar?


Andrés Haiek relata, destino a destino, un recorrido por los países de Europa Central, pasando por Alemania, la Selva Negra, Bruselas y Luxemburgo. Ciudades fantásticas, con un pasado histórico turbulento y unos paisajes despampanantes


 


Con 7 años de experiencia que tengo me he dado cuenta de que la mejor manera de conocer una cuidad, un país o un continente no es volando en avión de un lugar a otro, sino más bien haciendo los recorridos en auto o en moto; la experiencia vivida, el acercamiento a la cultura y la apreciación de los paisajes no tienen comparación. Si usted dispone de unos buenos 12 días, le podría recomendar el siguiente trayecto:


 


La salida es desde Múnich en Alemania, para luego viajar hacia al sur por Tergernsee hacia Austria. Lo siguiente es un buen paseo por los Dolomitas en el norte de Italia y una visita por sus principales lagos como el Lago di Garda. Subiremos por Suiza central, vía la Selva Negra en el extremo oeste de Alemania. Luego continuaremos hacia arriba por Francia hacia Luxemburgo, Bélgica, Holanda y bajaremos por Aachen al norte de Alemania de vuelta hacia Rüdesheim, Heidelberg, Stuttgart y regresando a Múnich.


 


En todo el trayecto, cada paisaje le quitará el aliento con su diversidad y belleza inimaginable. Asimismo, cada lugar lo  sorprenderá con sus atractivos y curiosidades citadinas. Las siguientes son recomendaciones de lo que hay que visitar en cada parada.


RECOMENDACIONES:


 


Múnich:Centro de Múnich y el Cabildo, el BMW Museum, el Olympiapark , el estadio Allianz Arena y los jardines del Rey. Si quiere conocer una discoteca, no puede dejar de ir a la inmensa  P1. Para cenar, las mejores opciones son el Café Reitschule y el Tantris. Recomendable hacer reservaciones.


 


Tergernsee, Alemania:Ubicado frente a un lago color aguamarina, es reconocido por sus buenos hoteles con spas. Para un momento de relax no hay otro como el Hotel Kristall.


 


Lago di Garda:Considerado como uno de los lugares más bellos y románticos del mundo. El lago tiene 52 km de longitud y hay más de 400 hoteles repartidos en más de 20 de los pueblos que lo rodean.  Altos picos y pronunciadas pendientes forman parte de una geografía que es única en la zona. Si quiere tener una experiencia renovadora, hospédese en el Lefay Resort y tenga una cena inolvidable en el restaurante La Tortuga.


 


Suiza Central:Cruzar el Lago Vierwaldstattersee (Lago de Lucerna) en ferry, mientras se atraviesan los Alpes suizos es algo que se debe hacer por lo menos una vez en la vida. Los suizos tienen, dentro de sus fronteras, los paisajes más espectaculares del mundo: cimas nevadas y una increíble perfección circundante. No deje de visitar la ciudad de Lugano, que limita con Italia, el Lago de Lucerna y, si pasa una noche en Ginebra, el Hotel La Réserve.


 


La Selva Negra: Llamada así por lo oscuro de la madera de los millones de pinos que rodean el área, esta región montañosa es única en el mundo. El olor que se percibe es algo que queda en el recuerdo para siempre, como a Navidad. Si lo que busca es relajarse, debe quedarse en los hoteles que rodean el lago. No puede irse sin probar la famosa Torta de la Selva Negra, ya famosa en todo el mundo.

 


Bruselas, Bélgica:Al llegar, lo primero que hay que hacer es comerse los mejores waffles del mundo. ¿Dónde? En cualquier esquina los puede conseguir. La receta mundial es oriunda de esta ciudad. No puede dejar de visitar el Manneken Pis; el Atomium, construido para la EXPO Mundial; el centro de la ciudad con sus catedrales; y los Royal Greenhouses de Laeken. Si quiere deleitarse con una buena cena, no debe pasar por alto Comme Chez Soi, eso sí, reserve con 2 meses de anticipación. No se arrepentirá.


 


Luxemburgo:Un paseo por el Principado de Luxemburgo le hará ver lo que pasa cuando se reúne el dinero del mundo en un solo lugar. Un casco histórico impresionante en  una de las ciudades más modernas y nuevas de Europa. Si es fanático de los casinos puede pasar una noche aquí y codearse con los ricos y famosos. Los jardines de flores de Luxemburgo son dignos de admiración.


 


Heidelberg:En su recorrido hacia el sur de Alemania no puede dejar de pasar una noche en la ciudad de Heidelberg, donde le recomiendo hospedarse en el Castillo Rheinstein. Un castillo convertido en hotel que mantiene su decoración original. Catalogado como uno de los 100 hoteles más excéntricos del mundo, no cabe duda que pasará una velada de príncipes.


 


Stuttgart:En su paso por esta ciudad la parada obligada es el Museo Porsche, situado donde se encuentra la fábrica de estos famosos carros alemanes. Paséese por la historia de la marca, desde su creación hasta sus últimas innovaciones. Nunca volverá a ver su auto de la misma manera. Si desea visitar la planta, contacte a Porsche y vea la posibilidad de hacerlo (muy limitado).


 


 


Fuente: Complot Magazine


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