Viajar en crucero está de moda y ahora se puede hacer desde el puerto de La Guaira, en Venezuela

 Una semana de fiesta a bordo del Ocean Dream, barco que zarpa desde el puerto de La Guaira y navega con sello latino es una experiencia divertida, llena de sorpresas, relax y descubrimientos en alta mar y también en cada destino visitado. Aunque para ser sinceros, la gracia de todo está en el barco, su tripulación y la atención que se recibe. Lo demás es un complemento extraordinario. 





Desde principios de octubre de 2010 la naviera Pullmantur decidió atracar en La Guaira para acercar al público venezolano el imponente buque Ocean Dream, un hotel flotante, dotado de confort, piscinas, bares, escenarios, gimnasio, spa, y un sinnúmero de atracciones que van desde simplemente tomar sol hasta contemplar la noche mientras disfruta, en cubierta, del desplazamiento de la poderosa nave. 



El itinerario va de La Guaira a Curazao, de allí -en un largo recorrido- hasta Panamá, luego a Cartagena, después a San Marta y cierra con Aruba, antes de volver a Venezuela. Una semana de emociones, fiestas temáticas, bingos a bordo, y noches de exquisito sabor tropical; pues todo el ambiente está ideado para un público latino ganado a la rumba y a pasarlo bien. 



Las ventajas de una oferta todo incluido invitan a los viajeros a olvidarse por unos días de la rutina diaria y también de los rigores de las estrictas dietas aun cuando existe un menú tan variado que contempla la posibilidad de regulaciones médicas en la nutrición. 



El itinerario, y las excursiones por los parajes en los que el buque atraca, están recogidos en un excelente "Diario de Abordo" que funge de medio informativo, pero sin los avatares del día a día en temas económicos y políticos. 



El coctel del Capitán se convierte en la gran cita social del viaje y los pasajeros -también la tripulación- visten sus mejores galas para la foto del recuerdo con Antonio López, un español de buena pinta, que es cabeza de una legión de 470 trabajadores que se esmeran en una atención de primera línea con una sonrisa a flor de labios que limita cualquier molestia. 



Entre este nutrido grupo de trabajadores destaca la venezolana Geraldine Montilla. Una técnico superior en Turismo que se aventuró a la idea de embarcar y hoy es la responsable del espacio para adolescentes (Teen-club) y otras actividades referidas a la diversión guiada en los espacios del buque. 



Como todo, tiene lugares de especial interés, según las necesidades. Para los amantes del ejercicio su bien equipado gimnasio tiene vista a la proa, con lo cual las rutinas físicas tienen al horizonte marino como imagen de inspiración. Para quienes prefieren comer, los restaurantes Lido y Panorama están a su disposición casi todo el día mientras que la elegancia del Regency responde a horarios claramente establecidos. 



Cada noche, con variedad que abarca desde los musicales hasta shows de humor, el equipo de animación del Ocean Dream presenta unos espectáculos muy bien planteados, con chispa y arte, el preámbulo perfecto para disfrutar más tarde de plácidas conversaciones en el piano bar Duke o en el bar Casablanca, o de la fiesta "eterna" que se arma en la discoteca Starlight. 



Es una moda, sí, pero por la variedad y el buen gusto, sin excesos, este paseo de navegación siempre estará vigente.


Fuente: El universal.com










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